Este año participamos en tres residencias dentro del programa En Fabricación, en La Central del Circ. Estas estancias nos permitieron avanzar en el trabajo del espectáculo, probar materiales con tiempo y tomar decisiones que, sin este espacio, habrían quedado pospuestas.
Trabajo de fondo, apoyo directo y material para continuar
Durante las residencias pudimos concentrarnos en aspectos técnicos y físicos de la pieza, pero también en elementos concretos de producción. El apoyo recibido nos ayudó a cubrir parte del coste de una batería, un recurso que nos faltaba para seguir trabajando con continuidad. Esta compra, aunque fue una acción práctica, tuvo un impacto directo en cómo podíamos ensayar y desarrollar el material.
Documentar para poder leer lo que ocurre
Aprovechando el tiempo de residencia, registramos fragmentos del proceso en vídeo y fotografía. No para tener imágenes bonitas, sino para ver qué estábamos haciendo. Poder mirar desde fuera, comparar, repetir con otra mirada. Nos interesa la documentación como herramienta, no como escaparate.
En la última estancia, Mariachiara Freddura nos hizo una sesión fotográfica muy completa, trabajando a partir de lo que ya habíamos probado y mostrando una gran atención a la forma en que trabajamos físicamente. El resultado no es una selección de imágenes finales, sino una lectura de lo que el cuerpo y el espacio estaban sosteniendo en ese momento.
Mirar atrás para poder continuar
Las residencias En Fabricación no han sido un paréntesis. Han sido parte del proceso. Nos han permitido avanzar, pero también tomar conciencia de dónde estamos. Trabajar en La Central nos ha puesto en relación con otros equipos, pero sobre todo nos ha dado condiciones para sostener el nuestro.











Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.