Durante los meses más duros de la pandemia, muchas propuestas escénicas se trasladaron al formato digital sin ninguna adaptación. Se normalizó ver espectáculos en streaming, grabados con una cámara fija y sin cambiar nada del dispositivo escénico original.
Para nosotros, eso no tiene sentido. El directo es el directo. Un espectáculo pensado para escena está hecho para suceder con público presente, en un tiempo compartido. Si lo sacas de ahí, el formato debe repensarse.
A partir de esta premisa, y ante la imposibilidad de hacer una muestra abierta en Balaguer (la residencia prevista coincidió con el cierre de teatros por Covid), decidimos hacer una versión audiovisual adaptada de Dame du Cirque. No queríamos grabar el espectáculo. Queríamos traducirlo a un nuevo formato, asumiendo el lenguaje de la cámara y el montaje como parte de la obra.





Trabajamos con Octavi Espuga en la realización. La pieza se planteó desde el principio como una construcción visual con lógica propia. Las decisiones de cámara, espacio y ritmo se tomaron pensando en lo que el vídeo puede hacer y la escena no.
El resultado no es una grabación de un directo. Es una pieza autónoma, hecha a partir del material escénico pero con una mirada específica. Y para nosotros, eso sí tiene sentido.
Ya está disponible la versión digital de Dame du Cirque, pensada específicamente para formato vídeo.

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